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martes, 10 de mayo de 2016

¿Qué es la diabetes?


¿Qué es?   
La diabetes es una enfermedad muy común, que afecta al 6% de la población. La frecuencia aumenta con la edad, de modo que por encima de los setenta años la padecen el 15% o más de las personas. La importancia de la diabetes estriba en que, si no está suficientemente controlada, puede dar lugar a frecuentes complicaciones, especialmente de tipo circulatorio y neurológico.  
¿Cómo se produce?  
La diabetes puede ser debida a la falta de secreción de insulina por parte del páncreas y/o a la disminución de su efecto. Dado que esta hormona tiene la misión de transformar en energía los hidratos de carbono de los alimentos, su defecto origina un aumento del azúcar en la sangre.  
Formas de la Diabetes  
La elevación anormal de azúcar en la sangre puede ser originada por causas diversas. Las formas más frecuentes de diabetes son: tipo 1 y tipo 2.  
***Diabetes tipo 1:  
Suele empezar en la infancia y/o la adolescencia pero no es excepcional en otras edades. Es debida a la destrucción de las células del páncreas productoras de insulina que origina un déficit absoluto de la misma, por lo que es imprescindible administrar insulina desde el comienzo.  La diabetes tipo 1 acostumbra a presentarse de forma brusca con aumento llamativo de la sed y de la cantidad de orina, cansancio y pérdida de peso. A menudo aparece de forma aislada, pero en ocasiones existen antecedentes en la familia.   
***Diabetes tipo 2:  
Suele ocurrir en edades más avanzadas y es unas diez veces más frecuente que la anterior. Se caracteriza por la asociación de un déficit parcial en la producción de insulina junto con un aprovechamiento inadecuado de la misma. La alimentación reglada y el ejercicio son la base del tratamiento. Según qué defecto predomine pueden precisarse además comprimidos, insulina ambos.  La diabetes tipo 2 da lugar a síntomas generalmente menos evidentes que la anterior y a menudo, no da ningún tipo de molestia, pasando desapercibida durante mucho tiempo. Es frecuente que otras personas en la misma familia también la padezcan.   
¿Cómo se diagnostica?  
Un análisis de sangre practicado en el laboratorio, midiendo el nivel de la glucosa en ayunas, es suficiente para el diagnóstico. La diabetes se confirma cuando esta cifra es igual o superior a 126 mg/dl en dos ocasiones.  Cuando la cifra está entre 110 y 125 mg/dl se dice que tiene una glucosa anormal. Por debajo de 109 mg/dl se considera normal.   

¿Cómo se si soy diabético?




¿CÓMO SE SI SOY DIABÉTICO?  
En la mayor parte de los diabéticos no hay ningún síntoma hasta que ya han transcurrido varios años desde su comienzo, sin embargo en algunos casos ya aparecen desde el inicio como es el caso de la diabetes tipo 1 (comienzo en infancia y adolescencia con necesidad de recibir tratamiento con insulina desde el principio). El retraso en el diagnóstico y de su tratamiento adecuado puede suponer  un riesgo de aparición de complicaciones importantes. 
 Entre los síntomas más habituales de diabetes y que pueden hacernos sospechar la enfermedad se encuentran: sed intensa, orinar con mucha frecuencia, hambre constante, cansancio o pérdida inexplicable de peso.  Además de los síntomas ya señalados, para diagnosticar la diabetes se recurre a la determinación de la glucosa (azúcar) en la sangre. Hay varias situaciones que se utilizan como criterios para su diagnóstico:  o Glucosa en sangre a cualquier hora mayor 200 mg/dl y presencia de síntomas de diabetes o Glucosa en sangre en ayunas igual o superior a 126 mg/dL en dos ocasiones o Glucosa en sangre igual o superior a 200 mg/dL dos horas después de haber bebido un preparado con 75 gramos de glucosa  La Asociación Americana de Diabetes recomienda para poder realizar el diagnóstico de diabetes en aquellas personas que no tienen síntomas la medición de la glucosa en ayunas en todas la personas mayores de 45 años, y si el resultado es normal (glucosa menor de 100 mg/dl) se repetirá la medición cada 3 años.  
Sin embargo existen algunas personas que tienen un mayor riesgo de hacerse diabéticos y en ellos se recomienda realizar la medición de los niveles de glucosa cada año. Entre estas personas se encuentran aquellas con exceso de peso, antecedentes en la familia de otras personas con diabetes, mujeres que han padecido diabetes durante algún embarazo o que tuvieron hijos que al nacer pesaban más de 4kilogramos, haber tenido en alguna ocasión un valor de glucosa en sangre ligeramente elevado (entre 100 y 125 mg/dl), personas sedentarias que no realizan ningún ejercicio o personas que padezcan hipertensión arterial o elevación de los valores de colesterol o triglicéridos en sangre.  
Por lo tanto si usted tiene mas de 45 años y hace mas de 3 años que no realiza un análisis de sangre debería de acudir a su médico para comunicárselo, e igualmente si se encuentra en alguno de los grupos de personas que tienen un mayor riesgo de padecer diabetes y hace mas de un año que no realiza un análisis de sangre deberá acudir a su médico. Por último si tiene varios de los síntomas habituales de la diabetes deberá acudir en los próximos días para comunicárselo.

¿Qué alteraciones produce la diabetes en el organismo?



¿Qué alteraciones produce la diabetes en el organismo?  
El exceso continuado de glucosa (azúcar) en la sangre puede afectar a diversos 
órganos y tejidos. Aumenta la probabilidad de padecer problemas en dientes y encías: 
gingivitis, periodontitis, infecciones. La glucosa elevada en la sangre, la hipertensión 
arterial y la elevación en sangre de colesterol y triglicéridos pueden causar lesiones en 
los vasos sanguíneos grandes y pequeños y con ello alterar los ojos (retina), 
reduciendo la visión y conduciendo en ocasiones a la ceguera. Del mismo modo, 
pueden lesionarse las células y los vasos sanguíneos de los riñones, afectando a la 
capacidad de filtración y pudiendo producir, en algunos casos, mal funcionamiento del 
riñón.   
Es frecuente que en los diabéticos, tanto tipo 1 como tipo 2, el estómago tarde más de 
lo habitual en vaciarse. Pueden aparecer, por tanto, ardor de estómago, náuseas, 
regurgitación de alimentos no digeridos, una sensación temprana hinchazón en la 
barriga al comer y  espasmos de la pared del estómago. Los diabéticos también tienen 
un aumento en el riesgo de padecer infartos del corazón, trombosis cerebral y lesiones 
en los pies debidos a la mala circulación y a la pérdida de la sensibilidad.  
Todas estas complicaciones son frecuentes sobre todo en aquellos diabéticos que 
tienen mal controlada durante varios años la glucemia, la tensión y el colesterol. Por el 
contrario en aquellos diabéticos que cumplen correctamente la dieta, hacen ejercicio a 
diario y toman todos sus medicamentos el riesgo de las complicaciones es mucho 
menor, ya que suelen tener bien controlada la enfermedad.     
Las complicaciones que produce la diabetes en el organismo son proporcionales a los 
niveles de glucosa del paciente y a los años de evolución. Se puede decir que la 
hiperglucemia (niveles elevados de azúcar en sangre) es un «tóxico»: por tanto, 
dependiendo del grado de «exposición» en cantidad y en tiempo a ese «tóxico», las 
manifestaciones serán menores o mayores. Aunque esta regla no es aplicable al 100% 
de los pacientes, sí lo es para la inmensa mayoría. Hay que señalar que la glucosa no 
es la única responsable de todas las complicaciones. La diabetes es una enfermedad 
que muchas veces también se acompaña de exceso de peso, hipertensión arterial y 
elevación del colesterol y los triglicéridos entre otras las complicaciones.  
Muchos estudios han demostrado que el perjuicio que producen la tensión arterial y 
valores de colesterol elevados es similar al que tiene la propia elevación de la glucosa. 
También hay que añadir que, en la medida en que la glucosa está elevada, esta a su 
vez puede elevar los valores de triglicéridos y perjudicar a la coagulación. Sin olvidar el 
importante papel que desempeñan el sobrepeso y la obesidad en las complicaciones, 
dado, además, que un 75% de los pacientes diabéticos tipo 2 presentan obesidad.   
En cuanto a las posibles complicaciones mas frecuentes que puede producir la 
diabetes simplemente mencionar sus nombres:   
a)  Microangiopáticas: por afectación de los vasos sanguíneos pequeños  
 – Retinopatía diabética: afectación de los ojos 
 – Nefropatía diabética: afectación del riñón 
  – Neuropatía diabética: afectación de los nervios  
b) Macroangiopáticas: por afectación de los grandes vasos sanguíneos 
 – Cardiopatía isquémica: afectación del corazón  
 – Enfermedad cerebrovascular: afectación del cerebro  
 – Enfermedad vascular periférica: afectación de la circulación de las piernas.

¿Afecta la diabetes al rendimiento escolar de los niños?




¿Afecta la diabetes al rendimiento escolar de los niños?  
Se puede afirmar que la diabetes, en general, no modifica el rendimiento escolar. No obstante, tanto la capacidad de concentración como la intensidad de la actividad física pueden estar disminuidas en las situaciones de hipoglucemia (azúcar en sangre demasiado bajo) y, en muchos casos, impedir dicha actividad. Por ello, para un niño diabético es importante que sus actividades diarias sean lo más regulares posible, tanto en intensidad como en horarios. La infancia es el momento adecuado para que un diabético aprenda las habilidades necesarias para el cuidado de su salud.   
La hiperglucemia (niveles de azúcar en sangre elevados), ya sea mantenida o incluso sólo temporal (durante algunas horas) puede tener algunos efectos sobre la capacidad física. Muchos niños manifiestan cansancio excesivo y/o calambres musculares, sobre todo en las piernas. También puede ocasionar «nerviosismo», aparte de la necesidad de orinar con más frecuencia. Estos síntomas no son generalizables a todos los pacientes, pues cada uno tiene un «umbral» y una sensibilidad distintos. Curiosamente, las personas acostumbradas a «vivir en hiperglucemia» pueden manifestar todas esas sensaciones cuando pasan de una situación de hiperglucemia mantenida a una normoglucemia (niveles de azúcar en sangre normales); es decir, toleran mal las cifras normales. Podría afirmarse que en estos casos el organismo se ha acostumbrado a la glucotoxicidad (niveles muy elevados de glucosa en sangre).   
Los síntomas y limitaciones son mas evidentes cuando hablamos de una hipoglucemia, dado que los niveles bajos de glucosa producen unas manifestaciones en el sistema nervioso central y sistema circulatorio del niño que forzosamente afectan al nivel de atención, a la actividad y a la concentración, y que no se solucionan hasta que el nivel de azúcar en sangre  se ha recuperado, después de varios minutos ya sea por haber tratado la hipoglucemia o porque el organismo la haya resuelto por sí solo.   
Los niños, dependiendo de la edad y el nivel de conocimientos, pueden ser más o menos conscientes de estas limitaciones, por lo que en cuanto tengan la suficiente edad para entenderlo deben de saber reconocerlas e incluso de tratarlas.  Debido a que los niños pasan una gran cantidad de tiempo en la escuela es necesario que el profesorado del niño reciba el entrenamiento básico acerca de sus necesidades, y al menos algún profesor debería disponer y saber utilizar un medidor de glucosa en sangre (glucómetro), insulina y glucagón (medicamento que sirve para tratar la hipoglucemia). Además todos los niños diabéticos deben tener fácil acceso en la escuela al glucómetro, insulina y alimentos.  
Una etapa especialmente delicada en el manejo de la diabetes es la adolescencia ya que en ella se produce una necesidad de independencia de los padres y un rechazo hacia la enfermedad pudiendo llevarlo a comportarse como si no fuera diabético, ignorando la dieta, realizando comidas irregulares, excesiva actividad física, 
abandonando los controles e incluso la administración de insulina, por lo que el personal sanitario, profesorado y familia deben facilitarles todo el apoyo y supervisión posible intentando que acepte una mayor responsabilidad en el cuidado de su diabetes.   

Creencias erróneas sobre la diabetes



Creencias erróneas sobre la diabetes  
Yo no puedo tener diabetes, ya que nunca como dulces: El origen de la diabetes no está en la ingestión excesiva de dulces, sino en un mal funcionamiento del páncreas, que produce menos insulina, o en una falta de efecto de esta insulina.  
Diabético es el que se pone insulina, yo sólo tengo «un poco de azúcar» Una persona es diabética cuando sus valores de glucosa en sangre son superiores a 126 mg/dl en dos análisis consecutivos o cuando, en una curva de glucosa, ésta es superior a 200 mg/dl después de dos horas. De hecho, la mayoría de diabéticos se controlan con dieta y fármacos orales, y no necesitan tratamiento con insulina.  
Yo tengo la diabetes de tipo 2, «que es buena»; «la mala» es la de tipo 1 Los dos tipos de diabetes son «malos», porque pueden dar complicaciones cuando no se controla la enfermedad adecuadamente.   
La insulina me puede dejar ciego La insulina no es tóxica para el organismo. Sin embargo, la diabetes mal controlada produce diversas complicaciones, que pueden afectar también a la retina (retinopatía diabética) y causar ceguera. En ocasiones, para cuando se inicia el tratamiento con insulina, ya es demasiado tarde y la retina está dañada.  
No puedo comer pan, pasta, arroz ni patatas toda persona con diabetes debe realizar una dieta variada y equilibrada. Únicamente  se desaconsejan los azúcares de absorción rápida (bollería, azúcar de mesa…). 
El resto de hidratos de carbono (pan, arroz, pasta, patata, legumbres…) no están prohibidos, sino que constituyen parte importante de la comida. Su médico y enfermera le recomendarán la cantidad y distribución de estos alimentos.  
Sólo la insulina puede producir bajadas de azúcar peligrosas  Un desajuste entre la dosis de insulina, la ingestión de alimentos y el ejercicio puede provocar bajadas de azúcar (hipoglucemias). 
Por ello, cuando se inicia un tratamiento con insulina, el paciente ha de ser entrenado para evitar y tratar las hipoglucemias. 
Sin embargo, el tratamiento de la diabetes con algunos tipos de pastillas (sulfonilureas y 
meglitinidas) también puede provocar bajadas de azúcar.  
Yo me encuentro bien, no necesito medicarme para la diabetes Desgraciadamente, la diabetes es una enfermedad engañosa: aunque la persona se  encuentre bien, puede tener unos valores de glucosa en sangre elevados que estarán dañando muchos órganos, como son el corazón, los ojos, los riñones o los nervios. 
El  tratamiento de la diabetes va encaminado a mejorar el control para prevenir la 
aparición de sus complicaciones. No hay que esperar a encontrarse mal para iniciar el 
tratamiento.  

Hice dieta unos meses y se me curó la diabetes La diabetes es una enfermedad crónica que requiere tratamiento de por vida. 
La dieta es el pilar fundamental del tratamiento de la diabetes, y muchas veces los valores de 
glucosa se normalizan por completo cuando el paciente ha seguido muy bien la dieta 
prescrita. Sin embargo, si el paciente abandona la dieta, aumentarán de nuevo los 
niveles de azúcar y la diabetes «reaparecerá». 

¿Influye la diabetes en mi presión arterial?



¿Influye la diabetes en mi presión arterial?  
Muchos pacientes con diabetes son además hipertensos. Esta asociación es mayor en 
los que tienen diabetes tipo 2 (del adulto), debido a que la mayor parte de ellos 
presentan lo que se ha dado en llamar «síndrome metabólico», el cual se caracteriza 
por la presencia de obesidad, elevación de la glucemia o diabetes, colesterol y 
triglicéridos alterados y también hipertensión arterial. Todas estas enfermedades 
comparten un mecanismo común que es una resistencia (falta de respuesta) a la 
acción de la insulina en diversos órganos y tejidos como son el hígado, músculo y 
grasa corporal. Es evidente, por tanto, que existe una interrelación directa y estrecha 
entre la diabetes y la hipertensión arterial: podríamos decir que la presencia de 
diabetes provoca un aumento de la presión arterial y la presencia de hipertensión 
arterial es un factor de riesgo de padecer diabetes. Según diversos estudios en 
España tres de cada cuatro diabéticos son también hipertensos y cerca del 50% de las 
complicaciones de la diabetes son responsabilidad directa de la hipertensión arterial. 
Esta es una asociación peligrosa ya que se suman los efectos negativos de la diabetes 
e hipertensión sobre ciertos órganos como son el corazón, cerebro, vasos sanguíneos, 
ojos y riñones. Es por ello que en los diabéticos es tan importante conseguir un buen 
control de la presión arterial como de la glucemia, ya que ha sido demostrado en 
diversos estudios que el buen control de ambos factores reduce de manera importante 
el riesgo de padecer complicaciones. En los diabéticos el objetivo de buen control de 
la presión arterial es más bajo que en la población no diabética. El objetivo es 
mantener la presión arterial por debajo de 130/ 80 mmHg.  
Para conseguir el buen control de la presión arterial es conveniente su medición de 
manera periódica, tomar las comidas con poca sal, realizar ejercicio periódicamente y 
en la mayor parte de los casos también será necesario tomar medicamentos 
encaminados a la reducción de la presión arterial.   

¿Se puede curar la diabetes?



¿Se puede curar la diabetes?  
En los últimos años se ha hablado mucho acerca de la posibilidad de desarrollar 
tratamientos encaminados a conseguir la curación de la diabetes y ello ha sido 
fomentado por los resultados iniciales de múltiples estudios en los que se utilizaban 
tratamientos experimentales tanto en animales de laboratorio como en humanos, pero 
de momento, la diabetes es una enfermedad crónica incurable.   

El tratamiento que había levantado mas expectativas fue el trasplante de islotes 
procedente de donantes que consiste el trasplante de grupos de células del páncreas 
productoras de insulina, sin embargo, después de unos resultados iniciales muy 
esperanzadores en los que los pacientes presentaban niveles normales de glucosa en 
sangre sin necesidad de otros tratamientos, se pudo observar como a medida que 
pasaban los años la mayor parte de ellos necesitaban administrar nuevamente 
insulina. Actualmente se sigue investigando en esta línea intentando solucionar los 
problemas detectados que produjeron la pérdida de funcionamiento progresiva que 
presentaban los islotes trasplantados. 

En esta misma línea también se esta trabajando 
con células madre que al ser implantadas en un paciente diabético darían lugar a 
nuevas células productoras de insulina, lo cual abre un futuro esperanzador.  
Un tratamiento que ha dado buenos resultados es el trasplante mixto de riñón y 
páncreas en pacientes con diabetes en los que además sus riñones han dejado de 
funcionar ya que ha demostrado su eficacia con una supervivencia del injerto a los 5 
años del 65%. Sin embargo presenta el inconveniente de la necesidad de recibir el 
tratamiento con medicamentos que eviten el rechazo de los órganos durante toda la 
vida y estos medicamentos presentan efectos indeseables potencialmente graves. En 
esta misma línea se esta comenzando a utilizar el trasplante aislado de páncreas en 
pacientes en los que los riñones funcionan correctamente con buenos resultados.
  
 Todos los anteriores son tratamientos que se han utilizado fundamentalmente en 
diabéticos tipo 1. Existen menos experiencias sobre tratamientos curativos en 
diabéticos tipo 2, aunque últimamente han proliferado diversos estudios acerca del 
efecto de la cirugía encaminada a la pérdida de peso en diabéticos tipo 2 con un grado 
de obesidad elevado. Tras las intervenciones los pacientes experimentan una gran 
pérdida de peso y entre otras consecuencias se ha observado que alrededor de un 
70% de ellos consiguen mantener posteriormente unos niveles de glucosa en sangre 
normales sin necesidad de tratamiento. No obstante se desconoce la evolución a largo 
plazo de estos pacientes.  

Por lo tanto podemos concluir que actualmente la diabetes es una enfermedad 
incurable, pero en los próximos años podremos asistir a nuevos tratamientos que se 
irán incorporando al arsenal actual y sobre los que se tienen puestas muchas 
esperanzas como son sobre todo la terapia genética y el uso de células madre.