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lunes, 9 de mayo de 2016

¿Qué es diabetes gestacional?






¿QUÉ ES LA DIABETES GESTACIONAL?

 Es toda aquella alteración en el metabolismo de los hidratos de carbono que se detecta por primera vez durante el embarazo. La diabetes gestacional (DG) traduce una insuficiente adaptación a la insulinresistencia que se produce en la gestante. Es la complicación más frecuente del embarazo. Su frecuencia es variable según los distintos estudios, poblaciones y criterios diagnósticos utilizados, afectando en torno al 1-14% de los embarazos. Su importancia radica en que la diabetes gestacional aumenta el riesgo de diversas complicaciones obstétricas como son: sufrimiento fetal, macrosomía, muerte intrauterina y problemas neonatales. No aumentando la incidencia de malformaciones congénitas.

¿DEBE HACERSE DESPISTAJE DE DIABETES GESTACIONAL EN TODAS LAS EMBARAZADAS?

En la actualidad la recomendación más extendida es la de clasificar previamente a todas las embarazadas según el nivel de riesgo de padecer Diabetes Gestacional, y en función del mismo actuar de diferente manera. Así es que tendremos tres grupos:
• Mujeres con riesgo bajo: Son aquellas que tienen menos de 25 años, normopeso, ausencia de antecedentes familiares de diabetes (familiares de primer grado), ausencia de antecedentes personales de alteraciones del metabolismo de la glucosa o de malos antecedentes obstétricos y que no pertenezcan a un grupo étnico de alto riesgo. En este grupo no sería necesario realizar ningún tipo de despistaje.
• Mujeres con riesgo moderado: Son aquellas que tienen 25 o más años de edad y ningún otro factor de riesgo. En este grupo la recomendación es realizar un test de O'Sullivan entre las semanas 24-28 de gestación.

 • Mujeres con riesgo alto: Son aquellas que tienen uno o más de los siguientes factores de riesgo: obesidad importante (IMC >30), glucosuria, antecedentes personales de diabetes gestacional o patología obstétrica, antecedentes familiares de diabetes en primer grado.
En este grupo se recomienda hacer el despistaje con el test de O'Sullivan en la primera visita, entre las semanas 2428 y entre las semanas 32-36 del embarazo. Por lo tanto deberían recogerse los factores de riesgo de DG en la primera visita de la embarazada.

¿QUÉ ES EL TEST DE O`SULLIVAN?

 El test de O`Sullivan consiste en la valoración de la glucosa plasmática venosa una hora después de la ingesta oral de 50gr de glucosa, en cualquier hora del día e independientemente de la ingesta o no de alimentos previa. No es necesario una dieta especial en los días previos a la prueba. Si las cifras de glucosa en plasma venoso son superiores a 140 mg/dl (7,8 mmol/L), se considera el test de O`Sullivan positivo y se debería realizar una sobrecarga oral a la glucosa (SOG) para confirmar el diagnóstico de diabetes gestacional. La sensibilidad de este test es del 80%.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA DIABETES GESTACIONAL?

 Si la glucemia basal es > 125 mg/dl o una glucemia  cualquiera es > 200 mg/dl, precisando en ambos casos su repetición para confirmarlo, la paciente quedará diagnosticada de DG.
En todos los demás casos será preciso realizar una sobrecarga oral de glucosa, que consiste en la administración de 75 ó 100 gr. de glucosa a una embarazada (dependiendo de los criterios a utilizar), midiendo los niveles de glucosa en sangre al inicio y posteriormente cada hora. Es necesario realizarla por la mañana, en ayuno de aproximadamente 10-12 horas y con una dieta los tres días previos a la prueba de una cantidad igual o superior a 150 gr/día de hidratos de carbono y actividad física normal. Durante la prueba, es necesario mantenerse en reposo, sentada y abstenerse de fumar.

¿CUÁLES SON LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DE DIABETES GESTACIONAL CON LA SOBRECARGA ORAL DE GLUCOSA? 

En la actualidad no existe consenso a nivel internacional sobre este aspecto, por lo que existen tres criterios diferentes: 
1. Sobrecarga con 100 gr. de glucosa y determinación de glucemia al inicio, 1hora, 2 horas y 3 horas. Se considera diagnóstica de DG si dos o más valores son iguales o superiores a lo normal. Si solamente un valor excede los límites sería diagnosticada de intolerancia a la glucosa en el embarazo y se repetiría la prueba en tres o cuatro semanas.

Es la recomendada por la American Diabetes Association (ADA) desde 1997. Es la más utilizada en la actualidad y la mejor validada. 2. Sobrecarga con 75 gr. de glucosa y determinación de glucemia al inicio, 1 hora y dos horas. Se considera diagnóstica si dos o más valores son iguales o superiores a lo normal. Si solamente un valor excede los límites sería diagnosticada de intolerancia a la glucosa en el embarazo y se repetiría la prueba en tres a cuatro semanas.

 Es aceptada por la ADA, sin embargo reconocen que no está tan bien validada esta prueba como la anterior. 3. Sobrecarga con 75 gr. de glucosa y determinación de glucemia a las 2 horas. Se considera diagnóstica si su valor es igual o mayor a 140 mg/dl. Es la recomendada por la OMS y por el Consenso Europeo de 1999. Es más simple y más sensible que las otras, sin embargo con estos criterios se multiplica por cinco la incidencia de DG.

¿CUÁLES SON LAS INDICACIONES DE LA SOBRECARGA ORAL DE GLUCOSA? 1. Se debe realizar en todas las embarazadas que tengan una glucemia basal entre 105-125 mg/dl. 2. En todas aquellas gestantes en que resulte positivo el test de O`Sullivan.

¿QUÉ HACER CUANDO ES POSITIVA?
 1. El seguimiento de la diabética gestacional se puede asumir en Atención Primaria, siempre que estén en marcha el programa de Diabetes y el de Embarazo, y exista una buena coordinación con el obstetra. 

2. Derivar a la gestante al Servicio de Tocología y/o Endocrinología. Los cuidados que precisa la embarazada con diabetes gestacional son:
• Dieta: Es el pilar fundamental. Se recomienda una dieta equilibrada con 6 ingestas al día y relativamente hipocalórica si el IMC >27.

• Ejercicio regular: al menos caminar durante 1 hora al día.
• Autoanálisis de glucemia capilar: debe hacerse a diario pre y postprandial.
• Autoanálisis de cetonuria antes de desayunar, sobre todo si la dieta es hipocalórica.

• Tratamiento farmacológico: - Antidiabéticos orales: Están contraindicados. - Insulina: preferentemente humana. Está indicada si en una semana presenta en 2 o más ocasiones: glucemias basales iguales o mayores de 95 y/o postprandiales  iguales o mayores de 120 mg/dl, medidas en sangre capilar. Se recomienda comenzar con 0,2-0,3 UI/Kg/día de insulina intermedia repartida en dos dosis 2/3 antes desayuno y 1/3 antes de la cena.

El manejo adecuado de la diabetes durante el embarazo






El manejo adecuado de la diabetes durante el embarazo es fundamental para prevenir morbi-mortalidad materna y perinatal. No hay consenso en las pautas internacionales, existiendo muchos aspectos controversiales. Se realizó una revisión del tema buscando criterios científicos y costo-efectivos que sirvan de base para prestar la mejor atención a las pacientes con Diabetes y Embarazo.

Hay acuerdo general sobre la necesidad de equipos interdisciplinarios que proporcionen seguimiento clínico-metabólico materno, donde el control glucémico óptimo alcanzado y mantenido durante toda la gestación constituye la piedra angular, para lo cual resulta indispensable la indicación y cumplimiento de medidas no farmacológicas como educación, plan alimentario, ejercicios, cesación tabáquica y apoyo psico-social; y medidas farmacológicas, donde la insulina constituye el tratamiento de elección. Además de realizar la vigilancia de la salud fetal, la atención obstétrica de un embarazo de alto riesgo y los cuidados inmediatos del recién nacido.

Desafortunadamente, persisten numerosas controversias  particularmente en cuanto a la pesquisa de las hiperglucemias en el embarazo (Diabetes Gestacional y Diabetes en el Embarazo) y las medidas terapéuticas y de control metabólico a aplicar. En el momento de seleccionar las opciones disponibles,  se  destaca la importancia del razonamiento clínico individualizado, el cumplimiento de las regulaciones y el abordaje ético, con el fin de garantizar la mayor seguridad al binomio madre-feto.
Palabras Clave: Diabetes gestacional, diabetes en el embarazo, diabetes pregestacional.


La Diabetes Mellitus (DM) asociada al embarazo representa un importante problema de salud pública por su frecuencia y las repercusiones que acarrea sobre la madre y su descendencia. Se ha clasificado en Diabetes Gestacional (DG) y Diabetes Pregestacional (DPG) .
 En años recientes, la Asociación Internacional de Grupos de Estudio de Diabetes y Embarazo (IADPSG) introduce el término hiperglucemia en el embarazo y la clasifica en DG y Diabetes franca o evidente, dependiendo de los resultados de las pruebas empleadas (1). Posteriormente, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su nueva clasificación, las denomina DG y Diabetes en el embarazo (2).

Diabetes Gestacional. 

La DG presenta una prevalencia entre 1 y 14% (3), correspondiéndole más del 80 % de los casos de DM asociados al embarazo (4).  Fue definida
De acuerdo con los criterios del IADPSG (1), el diagnóstico de DG se confirma si la glucemia en ayunas está entre 92 y 125 mg/dL. Si es < 92 mg/dL (5,1 mmol/L)  se practica entre las 24 y 28 semanas de embarazo, una PTOG con una carga de 75 g de glucosa, realizando glucemia en ayunas, 1 h y 2 h post-carga. Si uno o más de los valores es ≥ a las siguientes cifras: Ayunas: 92 mg/dL (5,1 mmol/L), 1° hora: 180 mg/dL (10 mmol/L), 2° hora: 153 mg/dL (8,5 mmol/L), se confirma el diagnóstico de DG.

 También se incluye el diagnóstico de DG mediante la determinación de HbA1c, criterio aun no conveniente de aplicar en la mayoría de países no desarrollados debido a que es indispensable que el método de laboratorio usado para la prueba esté certificado por el National Glycohemoglobin Standardization Program (NGSP) y estandarizado al ensayo de referencia del Diabetes Control and Complications Trial (DCCT).

Estos criterios, obtenidos por consenso, están basados en el estudio multicéntrico HAPO (Hyperglycemia and Pregnancy Outcome), cuyos resultados mostraron que las pacientes con DG tienen más posibilidades de pre-eclampsia, recién nacido con peso superior al percentil 90, hiperinsulinemia fetal, distocia de hombro u otro traumatismo durante el nacimiento (1,12). Por no haber un punto de inflexión para la relación entre los valores de glucosa y los resultados adversos, no existen verdaderos puntos de corte diagnósticos y,  por tanto, dichos criterios resultan de alguna manera arbitrarios (13).

Pero la principal razón para que estos criterios hayan generado argumentos en contra se debe a que se aumenta dos o tres veces la proporción de mujeres diagnosticadas de DG, implicando un gran incremento en los costos de atención de salud, sin que aún se hayan probado sus beneficios.

Además del riesgo de “medicalización” de embarazos previamente clasificados como normales, pudiendo ocurrir un ascenso no justificado de intervenciones como las cesáreas e ingresos a las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales, así como una carga psico-social adicional para las pacientes y sus familias (14,15).
No obstante, la OMS decide adoptar la metodología usada por el IADPSG con el fin de no complicar la situación al proponer nuevos criterios, pero establece rangos precisos. Se hace el diagnóstico de DG en cualquier momento del embarazo, con alguno de los siguientes valores de glucemia: ayunas, entre 92 mg/dL (5,1 mmol/L) y 125 mg/dL (6,9 mmol/L), 1° hora post- carga oral de 75 g de glucosa: ≥ 180 mg/dl (10 mmol/L) y 2° hora post- carga oral de 75 g de glucosa, entre 153 mg/dL (8,5 mmol/L) y 199 mg/dL (11 mmol/L) (2). Pero aun en Estados Unidos persiste el uso de pruebas realizadas en dos pasos: la pesquisa y luego el diagnóstico mediante una PTOG con una carga oral de 100 gramos de glucosa.
De esa manera  un Panel de Consenso sobre Diagnóstico de DG del Instituto Nacional de Salud (NIH) consideró que no existía suficiente evidencia científica y de costo-efectividad como para substituir estos criterios por los del IADPSG (16). Más recientemente, un estudio muestra que son costo-efectivos, al mejorar con su uso, los resultados del embarazo (17).
Es importante destacar que existe acuerdo con relación  a que  las determinaciones de glucemia se realizan en sangre venosa usando el método de reacción enzimática.
Lleve a cabo en  hospitales del Nivel III,  preferiblemente en unidades o servicios especializados en el área que cuenten con un equipo interdisciplinario constituido por: médico(a) s especialistas en Endocrinología/ Medicina Interna-Diabetología, Obstetricia, Perinatología o Medicina Materno-fetal y Pediatría, nutricionista, enfermeras,  psicólogo, educador en diabetes y trabajadora social, entre otros. Deberá existir acceso a otras especialidades como Oftalmología, Nefrología, Cardiología, etc., y se cuente con unidad de cuidados intensivos, para la atención materna y neonatal.

 En nuestro país, la experiencia en esta área se concentra fundamentalmente en la Maternidad Concepción Palacios de Caracas (28), la Unidad de Diabetes y Salud Reproductiva de la Ciudad Hospitalaria “Dr. Enrique Tejera” de Valencia (29-33) y más recientemente, en la del Hospital “Dr. Alfredo Van Grieken” de Coro. No hay consenso para la periodicidad de las consultas, generalmente es semanal, pudiendo ser quincenal sólo en los dos primeros trimestres en pacientes con DG o DPGT2 bien educadas que recibieron atención preconcepcional,han alcanzado estabilidad metabólica y no presentan complicaciones vasculares.

En general, existen más controversias que acuerdos entre las diferentes asociaciones internacionales para el manejo de la embarazada con diabetes (5, 11, 24, 34-36), pero, el equipo interdisciplinario debe cumplir razonadamente los siguientes objetivos (Tabla 1).

1.- Seguimiento clínico- metabólico de la madre
Estricto control metabólico: La meta es un excelente control metabólico, evitando las hiperglucemias y las hipoglucemias, usando medidas terapéuticas donde se haya demostrado eficacia y seguridad  materno-fetal. En el caso de la  DPG debe comenzar en la etapa preconcepcional y en el de la DG, apenas se confirme el diagnóstico, y luego, mantenerse durante toda la gestación. Se evalúa mediante los siguientes parámetros:
a.- Perfil glucémico en sangre capilar obtenido del auto control:
 En la DG tratada sólo con medidas no farmacológicas, puede ser suficiente con  cuatro determinaciones (ayunas  y 1 hora post-comidas) tres días a la semana.  En la DG tratada con insulina y la DPG2: cuatro determinaciones
De: contracciones uterinas, hipoglucemias frecuentes, HTA no controlada, retinopatía proliferativa y embarazo múltiple (11). 
D- Cesación del tabaco, alcohol y  otras drogas: Para evitar sus efectos sobre  la gestación, la diabetes o ambas
E- Abordaje psico-social: Es conveniente el apoyo de la pareja, familia y comunidad. Se recomienda el uso de herramientas para manejar adecuadamente el estrés como las técnicas de respiración, de relajación, yoga y otras, aun cuando no existe suficiente evidencia al respecto. Si se considera necesario, evaluación y terapia por psicólogo(a) o psiquiatra.
Medidas farmacológicas: El medicamento antidiabético de elección durante la gestación es la insulina, tanto para la DPG como la DG.
Tipo de insulina: La insulina humana, de acción corta (regular) e intermedia (NPH), ha sido considerada el estándar de oro  para el tratamiento de la diabetes en el embarazo (39), ya que su eficacia, costo-efectividad y seguridad, al no atravesar la barrera placentaria, ha sido demostrada (Categoría B de riesgo terapéutico según la Federal Drug Administration (FDA)) (23, 40. 41).
En Venezuela es distribuida de manera gratuita a las pacientes registradas en el Programa de Salud Endocrino-Metabólica del MPPS y su adquisición en las farmacias es de bajo costo.
En el caso de aquellas pacientes, en su mayoría con DPGT1, en quienes al usar correctamente esquemas intensivos con insulina humana no se logra controlar las glucemias post-prandiales, y al optimizar el control se producen hipoglucemias a repetición, no reconocidas o nocturnas, está indicado substituirla por los análogos de la insulina, de acción rápida Lispro o Aspart (Categoría B) y el análogo de acción larga Detemir (Categoría B) (40).
 No se justifica el uso de análogos de la insulina en la mayoría de las pacientes con DPGT2 y DG, donde el riesgo de hipoglucemias es bajo (42).
No hay reportes del uso del análogo de acción rápida Glulisina en la gestación. Con relación al de acción larga, Glargina, su uso en embarazadas, reportado en estudios observacionales sin aparente efectos adversos sobre el feto y la eliminación reciente del veto por  algunos expertos, particularmente si ya la venía recibiendo (36), no ha logrado la aprobación por la FDA (Categoría C de riesgo).
 Pese a la poca probabilidad de atravesar la barrera placentaria cuando Glargina se usa a concentraciones terapéuticas, la muy elevada afinidad por el receptor IGF-1 que pudiera causar disrupción de la proliferación trofoblástica, con desarrollo de defectos embrionarios, ha generado dudas sobre su seguridad, así como su alta potencia mitogénica. Para su uso durante el embarazo debe esperarse resultados favorables en estudios aleatorios controlados, donde se demuestre su seguridad (40, 43).
Esquemas de administración de insulina: Para la DPGT1 se sugieren esquemas intensivos presentados en la (Tabla 2), con adaptaciones a los horarios de alimentación frecuentes en nuestro medio (44).
En la DPGT2 y DG, cuando con las lleve a cabo en  hospitales del Nivel III,  preferiblemente en unidades o servicios especializados en el área que cuenten con un equipo interdisciplinario constituido por: médico(a)s especialistas en Endocrinología/ Medicina Interna-Diabetología, Obstetricia, Perinatología o Medicina Materno-fetal y Pediatría, nutricionista, enfermeras,  psicólogo, educador en diabetes y trabajadora social, entre otros.
Deberá existir acceso a otras especialidades como Oftalmología, Nefrología, Cardiología, etc., y se cuente con unidad de cuidados intensivos, para la atención materna y neonatal.
En nuestro país, la experiencia en esta área se concentra fundamentalmente en la Maternidad Concepción Palacios de Caracas (28), la Unidad de Diabetes y Salud Reproductiva de la Ciudad Hospitalaria “Dr. Enrique Tejera” de Valencia (29-33) y más recientemente, en la del Hospital “Dr. Alfredo Van Grieken” de Coro. No hay consenso para la periodicidad de las consultas, generalmente es semanal, pudiendo ser quincenal sólo en los dos primeros trimestres en pacientes con DG o DPGT2 bien educadas que recibieron atención preconcepcional, han alcanzado estabilidad metabólica y no presentan complicaciones vasculares.
En general, existen más controversias que acuerdos entre las diferentes asociaciones internacionales para el manejo de la embarazada con diabetes (5, 11, 24, 34-36), pero, el equipo interdisciplinario debe cumplir razonadamente los siguientes objetivos (Tabla 1).
Tabla1. Manejo Interdisciplinario de la Diabetes y Embarazo       
1.- Seguimiento clínico- metabólico de la madre
Estricto control metabólico: La meta es un excelente control metabólico, evitando las hiperglucemias y las hipoglucemias, usando medidas terapéuticas donde se haya demostrado eficacia y seguridad  materno-fetal. En el caso de la  DPG debe comenzar en la etapa preconcepcional y en el de la DG, apenas se confirme el diagnóstico, y luego, mantenerse durante toda la gestación. Se evalúa mediante los siguientes parámetros:
a.- Perfil glucémico en sangre capilar obtenido del auto control:   En la DG tratada sólo con medidas no farmacológicas, puede ser suficiente con  cuatro determinaciones (ayunas  y 1 hora post-comidas) tres días a la semana.  En la DG tratada con insulina y la DPG2: cuatro determinaciones
De: contracciones uterinas, hipoglucemias frecuentes, HTA no controlada, retinopatía proliferativa y embarazo múltiple (11). 
D- Cesación del tabaco, alcohol y  otras drogas: Para evitar sus efectos sobre  la gestación, la diabetes o ambas
E- Abordaje psico-social: Es conveniente el apoyo de la pareja, familia y comunidad. Se recomienda el uso de herramientas para manejar adecuadamente el estrés como las técnicas de respiración, de relajación, yoga y otras, aun cuando no existe suficiente evidencia al respecto. Si se considera necesario, evaluación y terapia por psicólogo(a) o psiquiatra.
Medidas farmacológicas: El medicamento antidiabético de elección durante la gestación es la insulina, tanto para la DPG como la DG.
Tipo de insulina: La insulina humana, de acción corta (regular) e intermedia (NPH), ha sido considerada el estándar de oro  para el tratamiento de la diabetes en el embarazo (39), ya que su eficacia, costo-efectividad y seguridad, al no atravesar la barrera placentaria, ha sido demostrada (Categoría B de riesgo terapéutico según la Federal Drug Administration (FDA)) (23, 40. 41). En Venezuela es distribuida de manera gratuita a las pacientes registradas en el Programa de Salud Endocrino-Metabólica del MPPS y su adquisición en las farmacias es de bajo costo.
En el caso de aquellas pacientes, en su mayoría con DPGT1, en quienes al usar correctamente esquemas intensivos con insulina humana no se logra controlar las glucemias post-prandiales, y al optimizar el control se producen hipoglucemias a repetición, no reconocidas o nocturnas, está indicado substituirla por los análogos de la insulina, de acción rápida Lispro o Aspart (Categoría B) y el análogo de acción larga Detemir (Categoría B) (40). No se justifica el uso de análogos de la insulina en la mayoría de las pacientes con DPGT2 y DG, donde el riesgo de hipoglucemias es bajo (42).
No hay reportes del uso del análogo de acción rápida Glulisina en la gestación. Con relación al de acción larga, Glargina, su uso en embarazadas, reportado en estudios observacionales sin aparente efectos adversos sobre el feto y la eliminación reciente del veto por  algunos expertos, particularmente si ya la venía recibiendo (36), no ha logrado la aprobación por la FDA (Categoría C de riesgo). 
Pese a la poca probabilidad de atravesar la barrera placentaria cuando Glargina se usa a concentraciones terapéuticas, la muy elevada afinidad por el receptor IGF-1 que pudiera causar disrupción de la proliferación trofoblástica, con desarrollo de defectos embrionarios, ha generado dudas sobre su seguridad, así como su alta potencia mitogénica. Para su uso durante el embarazo debe esperarse resultados favorables en estudios aleatorios controlados, donde se demuestre su seguridad (40, 43).
Esquemas de administración de insulina: Para la DPGT1 se sugieren esquemas intensivos presentados en la (Tabla 2), con adaptaciones a los horarios de alimentación frecuentes en nuestro medio (44). En la DPGT2 y DG, cuando con las
Dosis: En la DPGT1 las dosis hay que optimizarlas porque los requerimientos de insulina descienden en el primer trimestre del embarazo, suben en el segundo y tercero, para caer en el postparto inmediato a niveles inferiores a los usados antes de la gestación.


Se requieren alrededor de 0.7 U/kg/día en el primer trimestre, 0,8 en el segundo, 0,9 y 1,0 en el tercero, y 0,55 en el post-parto (23), iniciando con  2/3 o 1/2  de la dosis en la mañana y la diferencia  en el resto del día, lo cual varía de una paciente a otra, constituyendo el  perfil glucémico que se obtiene con el auto-control, el reflejo de las necesidades reales.
En base al mismo, se hacen cada 72 horas aumentos inferiores al 10%  de la dosis total diaria, de las insulinas correspondientes para mantenerse dentro de las metas. Si ocurren hipoglucemias, se disminuye la dosis siguiente, cuyo  pico de acción corresponde al episodio. En el caso de la DPGT2 y la DG se recomienda (11) empezar con dosis bajas de 0,1-0,2 U/kg/ día y subir progresivamente.

Este aumento dependerá de las  glucemias en sangre capilar, pudiendo llegar al final de la gestación a dosis tan altas como 1,5 o 2 U/kg/día debido a la resistencia a la insulina generada por el sobrepeso y la obesidad. Los ajustes se realizan cada 72 horas, con incrementos del 10 % de la dosis total diaria, o aun más, de ser necesario, para llegar al control. Menos frecuentemente, si ocurre descenso de la glucemia por debajo de las metas, no debida a cambios en la ingesta de alimentos o en la actividad física, se efectúa una disminución pequeña de la dosis.
En los últimos años,  la discusión  y el uso fuera de autorización de medicamentos que no son de primera línea, como los hipoglucemiantes orales, particularmente en la DG, se ha vuelto a colocar en la palestra.
Puede ser debido a la carencia de equipos interdisciplinarios capacitados para el manejo de las embarazadas con diabetes, así como a los costos del mismo. Se dice que es más barato y cómodo, tanto para los médicos como las pacientes, al dedicar menos tiempo y esfuerzo, porque no requiere el proceso de enseñanza-aprendizaje de la insulinoterapia intensiva (36).
 Se argumenta en contrario, que la mayoría de las pacientes con DG van a desarrollar en un futuro variable la diabetes tipo 2 y por tanto, en algún momento requerirán  insulina y el hecho de haber obtenido no sólo  información, sino la vivencia de su administración en esta etapa del embarazo, caracterizada por una mayor adherencia terapéutica, facilitará la aceptación posterior de la insulinoterapia.
Hasta el presente, el Instituto Nacional de Higiene, órgano regulador en la República Bolivariana de Venezuela, adscrito al MPPS, no ha aprobado el uso de ningún hipoglucemiante oral durante el embarazo, ni tampoco la FDA en Estados Unidos. 
por décadas como cualquier grado de intolerancia a la glucosa que aparecía o se detectaba por vez primera durante el embarazo, sin tomar en cuenta cual era la evolución después del parto o si la alteración ya existía y había pasado desapercibida antes de la gestación (5).
Si bien esta definición permitía una estrategia uniforme para la detección de la DG, tenía la limitación de llevar a que muchas embarazadas con diabetes tipo 2 no diagnosticada previamente aparecieran clasificadas como DG.
Por esta razón, la IADPSG modificó los criterios diagnósticos (1), los cuales fueron  adoptados por la American Diabetes Association  (ADA), pasando a definirse la DG de la siguiente manera: Diabetes diagnosticada durante el embarazo, que no sea claramente una diabetes franca preexistente (6).
Los efectos de de la DG sobre el binomio madre-feto se presentan a corto y  largo plazo. Las mujeres con DG tienen mayor riesgo de hipertensión arterial (HTA), pre-eclampsia, infección urinaria, polihidramnios y resolución de la gestación mediante cesárea. Adicionalmente, la DG aumenta el riesgo materno de desarrollar a lo largo de la vida diabetes tipo 2, obesidad, dislipidemia, síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular (7). El riesgo también se incrementa para las siguientes generaciones, habiéndose sugerido que modificaciones epigenéticas derivadas de la exposición a un ambiente intrauterino hiperglucémico sea el mecanismo potencial de programación fetal de enfermedades crónicas (8,9).
De allí la importancia de realizar detección y tratamiento de esta patología, cuyos beneficios han sido demostrados (10). Desafortunadamente, hasta la fecha, no existe acuerdo internacional sobre los criterios a emplear para el diagnóstico de la DG constituyendo aún un tema muy álgido en el manejo de la Diabetes y Embarazo.

La Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD) plantea que a todas las embarazadas, presenten o no factores de riesgo, se les debe realizar una pesquisa sistemática de DG. Al iniciarse el control prenatal se solicita una glucemia en ayunas, si esta es ≥ 100 mg/dL (5,5 mmol/L), se repite en los siguientes siete días (sin efectuar ningún cambio nutricional) y si nuevamente es ≥ 100 mg/dL, se confirma el diagnóstico de DG.

Si la glucemia en ayunas es < 100 mg/dL, se solicita entre las semanas 24 y 28 de gestación (o antes, si hay factores de riesgo para DG), una Prueba de Tolerancia a la Glucosa (PTOG) con una carga de 75 gramos de glucosa. Si la glucemia a las dos horas post-carga es ≥ 140 mg/dL (7,8mmol/L), se confirma el diagnóstico de DG. Si la PTOG es normal y la paciente presenta factores de riesgo para DG, se repite entre las 31 y 33 semanas, con la misma interpretación de sus resultados (11).
 Estos criterios, aún vigentes hasta que se realice la próxima actualización, fueron adaptados por los Programas de Salud  Reproductiva y Salud Endocrino-Metabólica del Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) de la República Bolivariana de Venezuela para que se apliquen en los Niveles I y II de Atención de Salud y las pacientes que resulten con diagnóstico de DG sean referidas a Servicios o Unidades especializadas del Nivel III.


Diabetes Evidente/Franca o Diabetes en el Embarazo. Corresponde a un grupo de mujeres asintomáticas donde, probablemente, la diabetes estaba presente antes del embarazo  pero cuyo diagnóstico se confirma es durante el mismo, en cualquier etapa. De acuerdo a los criterios de la IADPSG (1) y la ADA (6), se requiere que la glucemia en ayunas  sea ≥ 126 mg/dL (7,0 mmol/L) y se llama Diabetes evidente o franca.

 La OMS asume este criterio y agrega dos más: glucemia 2 horas post-carga oral de 75 gramos de glucosa  ≥ 200 mg/dL (11,1 mmol/L) y una glucemia al azar ≥ 200 mg/dL (11,1 mmol/L) acompañada de los síntomas clásicos de la diabetes y la denomina Diabetes en el embarazo (2).Su  evolución y manejo son similares a los de la DPG debido a la posibilidad de larga data y  la  presencia de complicaciones vasculares crónicas.
Diabetes Pregestacional. La Diabetes Pregestacional (DPG) se ha definido como aquella cuyo diagnóstico estaba claramente establecido antes de la gestación, bien se trate, de una diabetes tipo 1 (DPGT1) o una diabetes tipo 2 (DPGT2). Constituye< 15-20 % de los casos de diabetes asociados al embarazo (4) y su prevalencia es < 1% (18).
La DPG se asocia a disfunción tiroidea, infecciones, particularmente del tracto génito-urinario e  HTA.   Una HTA crónica preexistente podría favorecer el desarrollo de preclamsia o a ambas (18,19), Pacientes con DPGT1 que logran un estricto control metabólico tienen alto riesgo de hipoglucemia, particularmente en el primer trimestre (20).

La cetoacidosis diabética ocurre con mayor frecuencia en el segundo y tercer trimestres en DPGT1, pero también se ve en DPGT2 y DG, especialmente cuando reciben esteroides para maduración pulmonar fetal. Se desarrolla con mayor rapidez y con cifras más bajas de glucemia de lo usual, por lo cual puede causar retardo en su detección, con muy serias repercusiones sobre la madre y el feto (21). También se presentan efectos sobre las complicaciones vasculares crónicas (22), como la posible progresión de la retinopatía y la nefropatía, si ya están presentes.

 La presencia de enfermedad cardiovascular genera un aumento del riesgo materno-fetal. Con relación a los resultados del embarazo, se conoce que en mujeres con DPG se eleva el riesgo de abortos a 15-20 % y de malformaciones congénitas a 5-10 %, tasas que descienden al recibir atención preconcepcional y planificación del embarazo (23, 24). 
En etapas más avanzadas se aumenta el riesgo de  parto pretérmino, cesáreas y morbi-mortalidad perinatal (25, 26). Los neonatos  de madres con diabetes tienen posibilidades de presentar macrosomía o bajo peso, hipoglucemia, síndrome de dificultad respiratoria, hipocalcemia, hipomagnesemia, hiperbilirrubinemia, entre otras complicaciones, pudiendo llegar a la muerte neonatal o que esta ocurra en etapa fetal (mortinato), lo cual es más frecuente en la DPG, tanto en la tipo 1 como en la tipo 2 que en la DG (27).
Manejo de la Diabetes y Embarazo. Debido a los riesgos maternos y principalmente perinatales, es pertinente que la atención de las pacientes con Diabetes y Embarazo se  (ayunas  y 1 hora post-comidas) diarias, como mínimo y en la DGP1: seis o siete glucemias (pre y 1 hora post-comidas, así como, ocasionalmente una entre 2 y 5 a.m.) En caso de presentar tendencia a hipoglucemias frecuentes, nocturnas o no reconocidas, puede ser de utilidad usar un sistema de monitoreo continuo de glucosa. No existe acuerdo total para los valores meta, ubicándose los pre-prandiales entre  6095 mg/dlL (3,3 - ,.2 mmol/L), los de 1 hora post- comidas en 120-140 mg/dL (6,7 – 7,8 mmol/L) y los de 2 horas postcomidas en 100-120 mg/dL (5,.5 – 6,7 mmol/L).

b.- Cetonuria: Se mide mediante cintas reactivas en cualquier momento del día cada vez que la glucemia capilar sea > 180- 200 mg/dL, con énfasis en DPG1 y una vez a la semana en ayunas (11)  La meta es que permanezca negativa, ya que los cuerpos cetónicos atraviesan la barrera placentaria y tienen efectos deletéreos sobre el feto.

c.-  Hb A1c: Debido a que durante la gestación se produce un incremento en el recambio de los glóbulos rojos, la HbA1c refleja la media de la glucosa plasmática de sólo las 4-6 semanas previas (37), por lo cual, la mayoría de las guías indican una periodicidad mensual de la misma, aun cuando no es uniforme. La meta tanto para DG como DMG tampoco es unánime, considerándose valores < 6,0 - 6,5 ó 7,0  %.
Para alcanzar un óptimo control metabólico, se aplican las siguientes medidas terapéuticas:
Medidas no farmacológicas: A- Educación: Sin ella, no es posible que se cumplan las restantes medidas.
Es imperativo impartir conocimientos sobre la Diabetes, sus consecuencias durante la gestación y cómo prevenirlas. Además realizar sesiones prácticas individualizadas sobre dosificación, mezclas y administración de insulina, plan nutricional, determinación de glucemia capilar y cetonuria, conducta frente a los episodios de hipoglucemia, test de movimientos fetales, etc.
B- Nutrición: El plan nutricional es controversial en cuanto al contenido de carbohidratos, aceptándose entre 45-55 %, con no menos de 160 gramos/día  y  alta cantidad de fibra, 20-25 % de proteínas y 25-30 % de grasas (a predominio de las no saturadas), distribuido en tres comidas principales y tres meriendas. Para el cálculo calórico de 30-35 calorías /kg en el primer trimestre, se  adicionan 300 a partir del segundo, para un total diario no inferior a 1800 calorías (11).

En la DG los cambios  nutricionales  son la primera línea de tratamiento, buscando no requerir insulina y con este fin, se propone bajar más la proporción de carbohidratos (38).
C- Ejercicio: Se aconsejan, de preferencia, los ejercicios que activan la mitad superior del cuerpo. La intensidad y periodicidad se aumenta de manera progresiva. El cumplimiento de esta medida terapéutica es fundamental en DPGT2 y DG, debiendo llegarse a un mínimo de 30 minutos diarios (36), mientras que en DMGT1 deben extremarse las medidas para evitar hipoglucemias.
Se contraindica en caso  medidas no farmacológicas durante siete días no se logra que los valores glucémicos estén dentro de las metas en el 80% de los controles indicados, se agrega la administración de insulina. Esta se puede usar en un plazo más corto, o desde el comienzo, si las cifras de glucemia están muy elevadas (11). Se sugieren los siguientes esquemas, cuyo uso lleva a resultados satisfactorios en la mayoría de los casos, dejando los más intensivos solo para aquellos que así lo requieran (Tabla 3).



Aborto al suspenderlo en este caso; que será seguido de la firma de consentimiento informado por la paciente. La Federación Internacional de Diabetes (35) ha planteado el uso de metformina o glibenclamida en aquellas regiones de muy bajos ingresos donde no pueden afrontar los costos de la insulina, o existe escasez de refrigeradores para almacenarla y en aquellas pacientes donde, por sus extremas condiciones psicosociales, se considere que la indicación de insulina puede representar un riesgo muy alto.
 No obstante, la glibenclamida tiene  posibilidades de presentar falla terapéutica  y requerirse, por tanto, el uso de insulina, cuando las glucemias en ayunas son ≥ 110 mg/dL (6,1 mmol/L) o ≥ 140 mg/dL (7,8 mmol/L) 1 hora post- prandial, cuando el diagnóstico de DG se ha hecho antes de las 25 semanas o el tratamiento se inició después de las 30 semanas o hay una ganancia de peso > 12 kg, (36). Aun cuando algunos estudios no han encontrado efectos adversos de la glibenclamida, otros han reportado hipoglucemia materna y pese a no atravesar la barrera placentaria,  hipoglucemia neonatal (45). No hay evidencia de teratogenicidad, pero no existen estudios de seguimiento a largo plazo de los fetos expuestos a dicha droga (46).
En la medida que se  concluyan estudios, donde se demuestre la eficacia y seguridad a corto y largo plazo de la  metformina y de la glibenclamida en el embarazo, estas drogas podrán constituir opciones diferentes a la insulina en algunos casos de DG y seguramente serán aprobadas por los organismos correspondientes. Hasta ahora, no ha sido reportado en gestantes el uso de otros agentes antidiabéticos orales y por tanto no deben usarse. 
Confirmación de Síndromes Hipertensivos y conducta apropiada: Usar alfa-metil dopa, apresolina, nifedipina o labetalol  ya que los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) y los bloqueadores del receptor de la angiotensina II (ARBs) están contraindicados durante el embarazo y deben ser descontinuados, si los venía recibiendo. La meta de presión arterial es controversial, guías recientes recomiendan < 130/80 mmHg (36).
Detección y tratamiento de infecciones asociadas: Se buscan síntomas y signos, se pide: examen de orina mensual, urocultivo y antibiograma trimestral y cada vez que haya síntomas, así como cultivo de secreción vaginal, evaluación periodontal y otros.
Evaluación de complicaciones crónicas en el caso de DPG: Se solicita Consulta Oftalmológica periódica, microalbuminuria, creatinina, proteinuria en 24 horas y estimación  de la depuración de creatinina, así como evaluación cardiovascular.
2.- Exhaustiva vigilancia de la salud fetal. Se realizan periódicamente por el Servicio de Perinatología o Medicina Materno- Fetal, todas las pruebas necesarias para garantizar el bienestar de la unidad feto-placentaria: ecografías, test de reactividad fetal, perfil biofísico, eco-Doppler, etc.

3.- Conducta obstétrica adecuada. La inducción de madurez pulmonar fetal con betametasona está indicada solo si hay compromiso de salud fetal que amerite la interrupción pre-término del embarazo, debiendo administrarse simultáneamente insulina regular mediante infusión intravenosa continua. La vía para la resolución de la gestación se decide de acuerdo a cada caso, no constituyendo la diabetes per se una indicación de cesárea, aun cuando su  frecuencia es elevada
4.-Inmediata atención del recién nacido: Con el fin de evitar y tratar precozmente las complicaciones neonatales.

CONCLUSIONES
Persisten aspectos controversiales en el manejo de las pacientes con Diabetes y Embarazo al no existir consenso entre las pautas, generalmente fragmentadas, de las diferentes asociaciones internacionales. No obstante, es recomendable asumir los puntos de acuerdo, como es el lograr y mantener un óptimo control metabólico materno y frente a las divergencias, usar la evidencia científica y de costo-efectividad disponible, así como el razonamiento  clínico individualizado, el cumplimiento de las regulaciones y el abordaje ético, tratando en todo momento de garantizar la mayor seguridad  a la embarazada y al feto.






La insulina ayuda al cuerpo




La insulina ayuda al cuerpo
Después de comer, parte de los alimentos ingeridos se transforman en azúcar. Ello hace que suba el nivel de glucosa en la sangre, lo que aumenta la demanda de insulina del cuerpo.
La insulina es una hormona que ayuda al organismo a regular el nivel de azúcar en la sangre. Al inyectar insulina, los diabéticos asisten al cuerpo en la disminución del nivel de azúcar en la sangre cuando el organismo no produce la suficiente insulina.
Nivel de azúcar alto, bajo o normal
Si el nivel de azúcar en la sangre es demasiado alto o bajo pueden surgir problemas. Si pasas períodos prolongados de tiempo con altos niveles de glucosa en la sangre pueden resultar dañados varios de los órganos de tu cuerpo. 

Si el nivel de azúcar baja demasiado, tu cuerpo no recibirá la energía suficiente. Ello puede deberse a que has comido demasiado poco, realizado más ejercicio de lo normal o administrado una dosis de insulina excesiva.

Puedes detectarlo de distintos modos. A menudo se manifiesta en forma de problemas de concentración, sudoración, cansancio, irritación o sensación de hambre. A ello se le denomina hipoglucemia. 
Tu médico o enfermera te proporcionarán más información sobre qué hacer en caso de sufrir una hipoglucemia. 
Debes atajar siempre las hipoglucemias.
La insulina ayuda al cuerpo 
Desayuno Almuerzo Cena
Segregación de insulina 24 h
Segregación de insulina normal del cuerpo
La clasificación de la insulina en distintos tipos se basa en la rapidez del efecto y en su duración. 
La insulina se divide en insulina de acción rápida e insulina básica. También existe insulina mezcla de insulina de efecto rápido y demorado, a la que se denomina insulina premezclada.

Apidra es una insulina de acción directa que imita el efecto de la insulina natural del cuerpo durante las comidas. Apidra se absorbe de inmediato en el punto de inyección, por lo que su acción es rápida.

El efecto inmediato de Apidra te permite administrar tu insulina de acción rápida antes o justo después de las comidas. Así pues, no tienes que esperar entre la inyección y la ingesta de alimentos.

Apidra se encarga de los picos de azúcar que se producen en las comidas, y desaparece de la sangre después de unas horas.

Si tu producción propia de insulina es muy escasa o nula, es posible que necesites insulina entre las comidas y durante la noche.

En combinación con una insulina básica de efecto prolongado, Apidra te permite convivir de un modo seguro y cómodo con tu diabetes.

Distintos tipos de insulina

Curva de acción de Apidra
La curva muestra que Apidra ofrece una intervención más rápida y un efecto más breve que la insulina regular.
A la hora de abrir una nueva ampolla o estrenar un inyector precargado, sácalo del frigorífico entre una y dos horas antes. Comprueba que sea translúcida la insulina de la ampolla o del inyector precargado (incolora y transparente, sin partículas sólidas visibles). 

Si la insulina presenta un aspecto turbio,  desecha la ampolla o el inyector precargado y toma uno nuevo. Sigue las instrucciones de empleo del fabricante para cargar de Apidra tu inyector recargable. Utiliza siempre una aguja nueva para inyectar Apidra.

Guarda Apidra correctamente Las ampollas e inyectores precargados en envases sin desprecintar deben guardarse en un frigorífico a 2-8°C. No metas Apidra en el congelador. Evita el contacto directo con el congelador y con las placas para nevera. La Apidra en uso debe guardarse a un máximo de 25°C y protegida del frío. Si aún queda insulina tras 4 semanas de empleo, desecha la ampolla o inyector precargado. A ser posible, anota la fecha de inserción de la ampolla o de inicio de uso del inyector precargado.

Comprueba tu nivel de azúcar en ayunas Es importante que conozcas bien tu nivel de azúcar en ayunas y unas dos horas después de tu última comida. Estos valores te orientarán sobre la dosis que necesitas en las distintas comidas para un adecuado control de la glucosa sanguínea.

Te recomendamos que utilices el Diario de diabetes para el seguimiento de tus valores de glucosa y las dosis de insulina.

Tu médico o enfermera te proporcionarán información y consejos sobre el modo de ajustar la dosis en relación a tus valores de azúcar a fin de lograr un adecuado control de la glucosa sanguínea de un modo sencillo y seguro.

Antes de inyectar Apidra
Apidra es una solución transparente lista para su uso. No es necesario mezclarla  ni agitarla. Tu médico o enfermera podrá proporcionarte información sobre el plan de dosificación y los puntos del cuerpo donde inyectar Apidra.

Por razones prácticas, lo más habitual es inyectar la insulina de acción rápida en el estómago. Puedes variar el punto de inyección con Apidra. Elige entre los puntos siguientes:

Recuerda que la absorción de Apidra puede variar entre las áreas especificadas.
Tu médico te informará de las comidas en que debes administrar Apidra. Cuando necesites Apidra, inyéctala justo antes de la comida (0-15 minutos) o inmediatamente después de ésta.

La dosis a administrar dependerá de tu estilo de vida, el resultado del test de glucosa y, en su caso, el uso anterior de insulina. Si has pasado de otro tipo de insulina a Apidra es posible que debas ajustar tu dosis.
Sigue escrupulosamente las instrucciones de tu médico referentes a tu dosis adecuada de Apidra.


Inyectores de insulina

sábado, 14 de noviembre de 2015

Diabetes gestacional



¿Qué es la diabetes gestacional?

La diabetes es una enfermedad en la que el nivel de glucosa (azúcar) en la sangre se eleva y excede los niveles normales.

La diabetes mellitus gestacional (DMG) es una forma de diabetes que puede producirse durante el embarazo, generalmente en el segundo trimestre.

El cuerpo produce glucosa de los alimentos que usted consume.

El páncreas —órgano situado detrás del estómago— produce insulina. La insulina es una hormona que transporta la glucosa desde el flujo sanguíneo hasta las células, donde se utiliza para producir energía. Durante el embarazo, la placenta produce hormonas que contribuyen al desarrollo del bebé. Estas hormonas también bloquean los efectos de la insulina en el cuerpo de la madre, lo cual aumenta el nivel de glucosa en la sangre.

¿Sabía usted?

La mayoría de mujeres con diabetes gestacional no presenta síntomas.

¿Quién corre el riesgo de padecerla?

La diabetes gestacional afecta entre 4 y 8 de cada 100 mujeres embarazadas. Toda mujer embarazada puede padecer este trastorno, pero en algunas mujeres el riesgo es mayor.

Los factores de riesgo incluyen:
• La edad (tener más de 25 años; el riesgo es aun mayor después de los 35 años)
• La raza (ocurre con más frecuencia en afro-americanas y mujeres de origen hispano, indígena o asiático)
• El sobrepeso y la obesidad
• Una historia personal de diabetes gestacional o prediabetes
• Haber dado a luz un bebé de más de 4 kilos (9 libras)
• Antecedentes familiares de diabetes de tipo 2 (en padres y hermanos)

Entre las mujeres con estos factores de riesgo, hasta 14 de cada 100 tiene diabetes gestacional.

¿Cómo puede saber si tiene diabetes gestacional?

Las mujeres con diabetes gestacional, en su mayoría, no presentan señales de advertencia ni síntomas. Debido a la falta de síntomas, todas las mujeres embarazadas deben hacerse la prueba para este trastorno entre las semanas 24° y 28° del embarazo.

Los expertos recomiendan la prueba en la primera visita del embarazo para las mujeres afro-americanas y mujeres de origen hispano, indígena o asiático con un cuadro de obesidad, o tengan antecedentes de diabetes tipo 2 en la historia médica familiar.

La prueba se llama prueba oral de tolerancia a la glucosa y se usa para medir el nivel de glucosa en la sangre antes y después de tomar una bebida azucarada.

¿Puede ser peligrosa la diabetes gestacional?

Un alto nivel de glucosa en las pacientes con diabetes gestacional puede afectar a la madre y al bebé. Para la madre, aumenta el riesgo de parto prematuro y preeclampsia o alta presión sanguínea inducida por el embarazo.

Un alto nivel de glucosa en la madre puede hacer que el bebé crezca demasiado. Si el bebé es muy grande puede atascarse en la vagina (canal del parto) y sufrir lesiones durante el nacimiento.

Si el bebé es muy grande, también aumenta la probabilidad de necesitar un parto por cesárea.

Posibles síntomas de la diabetes gestacional

• Aumento de sed y mayor frecuencia en el deseo de orinar
• Fatiga (sentir cansancio constante)
• Visión nublada
• Infecciones de la vejiga, vagina o piel

Un alto nivel de glucosa en la madre puede causar un parto de mortinato (feto muerto). La diabetes gestacional no controlada también aumenta el riesgo de ictericia y problemas respiratorios en el recién nacido.

Después del nacimiento, el bebé puede desarrollar hipoglucemia (bajo nivel de glucosa en la sangre), un trastorno potencialmente peligroso.

Mientras está en el útero, el páncreas del bebé produce gran cantidad de insulina en reacción al alto nivel de glucosa en la sangre de la madre, y continúa produciéndola después de nacer.

Sin la glucosa suministrada por la madre, el exceso de insulina puede hacer que el nivel de glucosa del bebé baje demasiado.

¿Cómo se trata la diabetes gestacional?

Una dieta saludable y bien equilibrada, y ejercicio frecuente son medidas importantes para prevenir y tratar la diabetes gestacional.

El personal médico que la atienda vigilará su nivel de glucosa en la sangre y posiblemente le recomiende consultar con un experto, como lo es un endocrinólogo, para que la ayude a mantener la glucosa bajo control.

Si la dieta y el ejercicio no son suficientes, posiblemente necesite que le receten insulina o medicamentos orales.

Ya que las mujeres con diabetes gestacional corren el riesgo de tener diabetes de tipo 2, debe hacerse un análisis de glucosa en la sangre seis semanas después del nacimiento de su bebé y luego hacerse exámenes médicos con regularidad. Lactar también puede reducir la probabilidad de que su hijo tenga sobrepeso y diabetes de tipo 2.

Preguntas que debe hacerle a su médico endocrinólogo
• ¿Qué puedo hacer para prevenir la diabetes gestacional?
• Tengo diabetes gestacional. ¿Con qué frecuencia debo medirme la glucosa en la sangre?
• ¿Con qué frecuencia debo medirme la glucosa después de que nazca mi bebé?
• ¿La diabetes gestacional puede ocasionar otros problemas de salud?
• ¿Cómo debe ser el seguimiento durante el embarazo, el puerperio y la lactancia?